Líderes: 7 claves para evitar el estrés


Hola, soy el profesor Hugo Landolfi, director de la Escuela de Estudios Superiores en Liderazgo Organizacional. Hoy me gustaría hablar sobre el síndrome de Burnout derivado del estrés visto como un modo de representar a aquellas personas que se encuentran saturadas con su trabajo, altamente desgastadas y sometidas a altísimos niveles de estrés. También me gustaría comparar dicha situación de desgaste con una situación de flujo y con una situación de apatía para que así podamos ver donde nos encontramos en nuestra situación actual laboral ya sea como líderes o como participantes del trabajo de una organización y para que, sabiendo eso, podamos aprender cuales son los caminos a corregir nuestra situación actual si es que no nos encontramos en una situación ideal a la que nosotros llamamos situación de flujo en un área de equilibrio.

Para comprender mejor estas situaciones, he realizado un gráfico con dos ejes. El primer eje indica los desafíos a los que se encuentra sometido una persona y el segundo eje indica el nivel de capacidades con que cuenta una persona para hacer frente a los desafíos. Los desafíos junto a las capacidades están íntimamente relacionados y el modo en que se relacionan nos sirve para determinar en qué posición nos encontramos.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que al hablar de desafío no nos referimos a algo externo ya que una misma cuestión externa para distintas personas puede ser fuente de diversos niveles o intensidades de desafíos. El desafío siempre es algo muy personalizado: un mismo suceso, para distintas personas, puede implicar desafíos más o menos elevados. Veamos un ejemplo, vamos a suponer que ocurre un accidente automotriz en la calle, un simple choque. Ese suceso puede ser algo trivial para una persona pero para otra puede ser algo grave y de gran importancia. Es por eso que el desafío no es algo meramente externo sino que es la manera en que la persona lo percibe.

Nosotros debemos encontrar un área de equilibrio o de flujo entre los desafíos y cómo  nosotros los concebimos. La idea es que empecemos a tener conciencia, esto es, estar atento a lo que nos sucede y a no sentirnos sobre exigidos. Una de las características fundamentales de las personas que poseen el síndrome de Burnout es que se sienten en todo momento muy sobre exigidas notando interiormente que los desafíos a los que se enfrentan están muy por arriba de las capacidades actuales que poseen para enfrentarlos y manejarlos. Cualquier tipo de sensación interior que a uno lo ubique en dicha situación, debe ser un motivo de alarma y de atención porque lo ideal es que esa persona pueda corregir eso para así lograr entrar en el canal de área de equilibrio. ¿Por qué? Porque la sobre exigencia se vuelve crónica, uno se habitúa a la misma y ahí es cuando aparecen los síndromes de estrés laboral. Las zonas más cercanas al área de equilibrio deben advertirnos para poder corregir nuestra situación y lograr entrar en el área de flujo.

El área de flujo se caracteriza por una sensación de bienestar y de conexión muy profunda con nuestro trabajo. Dentro de esta área, la persona se encuentra enfocada, trabaja creativamente, la cabeza le funciona bien, no se siente saturada y no detesta el levantarse para ir a trabajar. Estamos hablando de una situación de mucho equilibrio entre las capacidades actuales y los desafíos percibidos. Por último, nos encontramos con la zona de infra exigencia donde sobran capacidades pero las mismas se resguardan y no se enfrentan a los desafíos a los cuales esas capacidades pudieran hacer frente. Como extremo del síndrome de estrés laboral, nos encontramos con la apatía donde la persona tiene muchas capacidades pero éstas no se encuentran en uso.

En función de nuestra sensación interior ya sea de sobre exigencia o de infra exigencia debemos disminuir los desafíos y aumentar las capacidades o viceversa para lograr entrar en un área de equilibrio o de flujo laboral y en consecuencia poder encontrar en nuestra actividad nuestro mejor modo de ser y nuestro modo existencial laboral plenamente desarrollado.

Los sucesos externos no los podemos cambiar. Hay una frase famosa que quisiera compartir con ustedes: “Lo importante no es lo que sucede sino lo que hacemos con eso que sucede”. Esta frase algo de verdad tiene: lo que hacemos con lo que nos sucede está relacionado con las capacidades pero las mismas no deberían ser algo rígido sino que deberían ser algo en perpetuo movimiento y crecimiento. Es por eso que nosotros deberíamos realizar actividades que desarrollen las dimensiones de nuestro ser humano: desde lo físico debemos tener una alimentación sana y realizar ejercicio físico, desde lo psíquico o emocional recomiendo la terapia o el coaching especialmente el coaching para líderes organizacionales. Desde lo mental recomiendo el aprendizaje constante y el desarrollo de la creatividad y desde lo espiritual las practicas espirituales y el desarrollo de la espiritualidad del ser humano nunca deben ser dejados de lado. A medida que aumentamos nuestras capacidades reforzando estos cuatro pilares del ser humano, no solamente vamos a entrar en un área de equilibrio si es que nos encontramos en un área de sobre exigencia sino que vamos a poder recorrer ese camino hacia desafíos cada vez más elevados. Para finalizar, recomiendo ampliamente la psicoterapia para aquella persona que se encuentra en una situación de apatía aunque a veces no es una situación de apatía propiamente dicha sino que la persona se encuentra en una situación de vagancia. Para ello hay que ponerse en movimiento y así entrar en la zona de equilibrio o flujo.

Espero que esta lección haya sido de su agrado ya que es un tema muy importante y que siempre debe estar presente. Me despido, soy el profesor Hugo Landolfi, director de la Escuela de Estudios Superiores en Liderazgo Organizacional.

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