Delegar en liderazgo: 7 pasos para lograr eficiencia

Hola, soy el profesor Hugo Landolfi, director de la Escuela de Estudios Superiores en Liderazgo Organizacional. Hoy me gustaría hablar sobre un tema muy importante dentro del mundo del liderazgo y de la empresa: la delegación de tareas. Una sola persona dentro de una organización o dentro de un equipo no puede realizar todas las tareas, es por eso que la delegación se impone como un modo de favorecer el crecimiento de la organización donde las tareas se multiplican y por ende se delegan en distintos tipos de personas pertenecientes a ella.

Dentro de las organizaciones, muchas veces hemos encontrado la existencia de una contraposición conceptual entre delegar y renunciar. La mayoría de las personas temen delegar o no delegan porque creen que eso implica renunciar o abdicar a la calidad del trabajo. Muchos líderes tienden a sobrecargarse de trabajo y a delegar muy poco ya que creen que al delegar, la calidad del trabajo disminuirá.

Aprender a delegar en liderazgoPara ellos la disyuntiva es: si delego entonces renuncio y abdico de la calidad del trabajo por ende no lo hago. Pero lo que ellos no saben es que el no delegar limita la velocidad y la calidad de crecimiento de una organización ya que una sola persona no es capaz de realizar todas las tareas. Personas brillantes tienen dificultad para delegar y se sobrecargan de trabajo, en consecuencia realizan un pico de productividad y de calidad de trabajo muy alto pero al resentirse al mismo tiempo su vida personal y familiar, se cae abruptamente esa calidad anteriormente poseída. Eso no sirve a la organización, a la organización le sirve la calidad sustentable, la calidad que dura a través del tiempo y para ello se deben cuidar a sus líderes.

¿Cómo hacemos para que este vicio existente en las organizaciones no sea tal? No necesariamente el delegar y renunciar o abdicar están unidas. Se encuentran unidas si se hace mal. Si la cultura del liderazgo en la organización es incorrecta entonces delegar es una renuncia a la calidad pero no necesariamente debe ser así. Existen buenos modos de delegar, lo que sucede es que en las organizaciones los buenos modos de delegar usualmente no se ponen en práctica. Es por eso que cuando se delega, se delega mal, sin confianza, a veces en las personas incorrectas y muchas veces no se supervisa la delegación. Delegar no significa encargar una tarea y olvidase de ella como si la persona a la cual le delegué fuera a hacer la tarea al igual que la haría yo. Eso jamás va a suceder y la persona que piensa de ese modo tiene un pensamiento mágico ya que esa persona es otra persona con otra concepción del mundo y con otras condiciones laborales. Jamás una delegación va a implicar que una persona haga el trabajo con la misma calidad con la que lo haría la persona que lo delega.

¿Cómo nos ponemos a salvo de la pérdida de calidad en la delegación? Fundamentalmente con la supervisión pero la misma va sumada a un elemento fundamental: los protocolos de procesos. Si la persona a la cual se le delegó una tarea tiene un protocolo establecido y escrito paso a paso sobre cómo debe realizarse y además se encuentra constantemente bajo supervisión, la calidad debería mantenerse. El líder que no se encuentra preparado para delegar, no realiza ninguna de las dos cosas anteriormente mencionadas o solo supervisa pero lo hace sin dar de manera explícita un protocolo de proceso. En consecuencia, la persona no sabe cómo realizar la tarea ya que su líder no le entregó un protocolo sobre cómo debe realizarse. Al no tener un protocolo, la realizará a su manera pero esa manera no será la misma que la de su líder y es por eso que la calidad se perderá. Este modo es el modo a través del cual al delegar se pierde la calidad. Este no es un problema de la delegación en sí misma, el problema es que la delegación se realiza de manera incorrecta o de manera parcial. La mejor manera para lograr el crecimiento de una empresa, para que tenga dinámica y para que la calidad laboral se multiplique a lo largo de la organización es delegar de manera correcta con los elementos fundamentales anteriormente mencionados.

Lo bueno de tener procesos escritos es que los mismos pueden ir evolucionando con el aporte de diversas personas ya que tienen creatividad en su pensamiento y ese debe ser utilizado para el crecimiento de la organización. Cuando una persona delega, el líder descarga sus tareas y puede dedicarse a la tarea eficiente y más primaria la cual es compartir la visión organizacional en sus liderados y orientar la visión de cada una de las personas con la visión y misión organizacional para que así todo crezca en sintonía. No es cierto que delegar implica renunciar a la calidad, se renuncia a la calidad solamente si se realiza de manera incorrecta. Si se realiza correctamente, la delegación es una herramienta muy poderosa para que la organización crezca en dinámica y en calidad la cual se va multiplicando en las personas a las cuales se les otorga responsabilidades cada vez mayores.

Este es uno de los elementos principales en nuestros cursos de liderazgo y en nuestros cursos presenciales y a distancia de nuestro sistema de consultoría de liderazgo en las organizaciones. Espero que haya podido reflexionar sobre este tema tan importante. Me despido, soy el profesor Hugo Landolfi, director de la Escuela de Estudios Superiores en Liderazgo Organizacional.

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